Salta es donde vive el folklore argentino, y vive en las peñas: restaurantes donde los músicos tocan zambas y chacareras entre las mesas, la gente se levanta a bailar y la noche termina con todos cantando. Esta noche lo lleva por cinco de ellas con un guía que sabe qué puerta abrir y cuándo, con una clase de baile para que usted también se anime, y una cena donde comen los salteños.



Una peña es una casa de folklore: un restaurante con escenario, o apenas una sala con guitarras, donde la gente come, toma y canta la música del noroeste argentino. Salta tiene las más famosas del país, y la diferencia entre entrar a una como turista y que alguien de aquí lo lleve por cinco es, justamente, el sentido de esta noche.
La noche empieza a las ocho en el centro de la ciudad y termina bien pasada la medianoche, cuando lo llevan de vuelta a su hotel. Se hace de miércoles a domingo, como servicio regular o privado, sólo para su grupo, con guía en español e inglés.
La primera parada es la peña más famosa de Argentina, la que cantó Mercedes Sosa. Se entra con las luces encendidas, antes del show, para que las paredes cuenten su historia y entender por qué los salteños se juntan a cantar: la zamba escrita para este lugar es lo primero que se escucha.

Cerca de la vieja estación de tren, la primera de las peñas de la calle Balcarce: una bienvenida corta y a todo volumen con los mejores bailarines de la ciudad, bombos incluidos.
En la tercera peña usted deja de ser público. Un taller de danzas folklóricas le enseña los pasos de la zamba y la chacarera, pañuelo en mano, con dos empanadas y una copa de Torrontés o Malbec de los Valles Calchaquíes para acompañar.


La cena es en la peña más grande del país, con su show y una carta completa de cocina salteña. Después, la última parada: una peña sin escenario, donde las guitarras van de mesa en mesa y usted pone en práctica la clase: baila, canta con la letra en la mano y, si quiere, aprende cómo se coquea. La noche termina cuando termina, y lo llevan de vuelta a su hotel.
No hace falta saber bailar ni cantar. La clase es corta y amable, las canciones vienen con la letra, y en una peña a nadie le molesta un principiante: sumarse es la idea. Vaya vestido como quiera; es una noche de restaurante, no una gala.
Es una noche larga. El circuito pasa la medianoche y la mayoría de los grupos se queda hasta más tarde en la última peña; planifique una mañana tranquila al día siguiente y no una excursión a las 7. Si prefiere retirarse antes, el guía le organiza la vuelta.
No. Es una noche que agregamos a su paquete a Salta. 01Argentina organiza el viaje completo —pasajes, hotel, traslados y los días que elija— y ésta es una de las noches que puede elegir. Cuando nos escriba, le enviamos el detalle para sus fechas.
Puede ser cualquiera de las dos. La noche se hace como servicio regular en grupo chico o como servicio privado, con el guía sólo para su grupo. Díganos cuál prefiere cuando nos escriba y se lo cotizamos de las dos formas.
Sí. La noche va guiada en español, y también en inglés.
De miércoles a domingo. Viernes y sábado son las noches más llenas en las peñas; entre semana es más tranquilo y es más fácil conseguir una buena mesa.
No. Mucha gente va por la música y la cena y se queda en su silla. Pero la clase es la parte de la que más hablan después los viajeros, y la zamba es más lenta y más suave de lo que parece.
Una reunión para tocar y cantar folklore, y el lugar donde ocurre. En Salta las peñas son restaurantes con música en vivo todas las noches, algunas con escenario y show, otras con músicos que van entre las mesas, y el público canta. La música es la zamba, la chacarera y las demás danzas del noroeste, con guitarra, bombo y violín.
Cuéntenos cuándo viaja y cuántos días tiene en Salta, y en menos de 24 horas le respondemos con el viaje entero armado —este día incluido, si entra.

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