Aquí hay una coincidencia que casi nadie aprovecha: julio y agosto, que en México, España, Colombia o Perú son las vacaciones grandes del año, son justo cuando el fin del mundo se llena de nieve. Este día la usa entera — raquetas por la mañana, almuerzo en un domo calefaccionado, y una tarde de huskies, motos de nieve y orugas.



Ocho horas en el Valle Tierra Mayor, desde la puerta de su hotel y de vuelta.
El día empieza con el traslado desde su alojamiento y unos veinte kilómetros tierra adentro, saliendo de la ciudad hacia el Valle Tierra Mayor: un corredor ancho y plano entre montañas que en verano es turba y en invierno es una de las mejores zonas de nieve blanda de Sudamérica.
Ahí le ponen las raquetas de nieve y se camina. Primero por el bosque de léngas y después hacia el valle abierto, parando en miradores. Es mucho más fácil de lo que suena: la raqueta reparte su peso para que no se hunda, el terreno es llano y no hay que saber nada previo. Nadie va apurado.
La caminata dura alrededor de una hora y media, y termina con la parte que convierte a cualquier grupo en un grupo de niños: trineos deslizadores y una pendiente.
Aquí es donde un día de nieve funciona o se arruina, y vale la pena ser específico. No se come un sándwich parado al viento: el almuerzo es dentro de un domo calefaccionado en el medio del bosque, en una mesa, con la chaqueta colgada.
El menú es patagónico y está incluido: empanadas de entrada, un guiso de montaña con carne, verduras y hongos de plato principal, y manzanas al vino de postre. Hay tiempo para quedarse quieto, secarse y entrar en calor antes de la tarde.
Si alguien del grupo es vegetariano, celíaco o tiene cualquier otra restricción, díganos al consultar y lo dejamos arreglado de antemano, no el mismo día.
Después de comer el grupo se divide y rota por tres cosas, así nadie hace cola. Conduce una moto de nieve en un circuito marcado con un guía adelante; cruza el valle abierto en un vehículo con orugas, de esos que pasan donde no pasa nada con ruedas, con una parada en el medio de la planicie para fotos; y va en un trineo tirado por una jauría de huskies.
Los perros son de lo que todos hablan después. Son huskies siberianos y alaskanos de trabajo, criados y entrenados para esto, y el recorrido es corto pero de verdad rápido: lo único que se escucha es el trineo sobre la nieve. El día cierra en el criadero, con tiempo para conocer a los perros y a los cachorros, que para la mayoría de las familias termina siendo la foto que se guardan.
El orden de las tres puede cambiar según cómo esté la nieve y el tamaño del grupo. Esa decisión la toma el guía en el lugar, y está bien que sea así.
Los horarios son los habituales. El orden puede cambiar según la nieve y el tamaño del grupo.
Cerca de las 08:30
Del hotel o apartamento en Ushuaia. El viaje tierra adentro son unos veinte kilómetros y lleva alrededor de cuarenta minutos, alejándose del Canal Beagle hacia la montaña.
Cerca de las 09:30
Recepción en el centro invernal, cómo va a ser el día y el equipo que necesita. Aquí le calzan las raquetas.
Alrededor de 1 h 30
Por el bosque de léngas y después hacia el valle abierto, con paradas en miradores sobre la cordillera fueguina. Terreno llano, sin experiencia previa, con guía todo el tiempo.
Antes del almuerzo
Trineos de plástico en la pendiente al lado de la base. No hay forma digna de describir esto y ningún grupo lo rechazó nunca.
Cerca de las 12:30
Empanadas, guiso de montaña con carne, verduras y hongos, y manzanas al vino. Adentro, en una mesa, con tiempo para entrar en calor. Restricciones alimentarias arregladas de antemano.
Desde las 13:30
Las tres actividades de la tarde, en rotación por grupo. Circuito guiado en moto de nieve, cruce de la planicie en el vehículo con orugas con parada para fotos, y el paseo en trineo tirado por perros.
Cerca de las 16:00
De vuelta en el criadero, para conocer a los huskies y a los cachorros y sacar fotos antes de volver.
Cerca de las 16:30
El traslado de vuelta a su alojamiento, llegando a la ciudad a media tarde.
En España y en México julio y agosto son las vacaciones grandes, y en Ushuaia son plena nieve. Es una de las pocas cosas de Argentina que le conviene hacer en su verano y no en el nuestro.
Si viene de Ciudad de México, Bogotá, Lima o Guayaquil, hay una probabilidad alta de que ni usted ni sus hijos hayan pisado nieve nunca. Que la primera vez sea en el fin del mundo, con una jauría de huskies, es difícil de superar.
Casi todas las excursiones de invierno le venden una sola cosa. Aquí entran la caminata con raquetas, el trineo de huskies, la moto de nieve y el vehículo con orugas en el mismo día, con el almuerzo en el medio. Por eso se llama día completo.
Se sube al trineo detrás de una jauría que trabaja, y después hay tiempo en el criadero con los perros y los cachorros. En familias con niños, esto suele ser el recuerdo de todo el viaje a Argentina.
Traslados desde la puerta, domo calefaccionado para almorzar y una base a la que volver entre actividad y actividad. Un día de invierno en Patagonia solo se disfruta si está bien organizado, y este lo está.
Legajo EVT 17869, socios de ASTA con el número 900202085, oficina en Buenos Aires y más de veinte años armando viajes por Argentina. Le responde una persona, de principio a fin.
No: esta excursión es solo de invierno. Funciona del 21 de junio al 30 de septiembre, y únicamente cuando hay nieve suficiente en el valle. Aquí abajo las estaciones están al revés que en el hemisferio norte.
Si viaja a Ushuaia entre noviembre y marzo, el valle está verde y este día no existe. Lo que se hace en esa época es el Canal Beagle, el parque nacional y la montaña. Díganos sus fechas y le enviamos lo que de verdad funciona esos días, en vez de venderle algo que no.
Sí, y esa es la buena noticia. Las vacaciones escolares de julio y agosto en España y México, y las de mitad de año en Colombia y Perú, caen de lleno dentro de la temporada de nieve de Ushuaia.
Es justo al revés de lo que casi todos suponen sobre la Patagonia. Si siempre postergó el viaje porque "hay que ir en verano", este es el argumento para dejar de postergarlo: en julio tiene vacaciones y aquí hay nieve.
No, y no son alternativas entre sí. El Cerro Castor es un centro de esquí alpino, con medios de elevación y pistas, y es otra cosa completamente distinta.
Este día pasa en el Valle Tierra Mayor, que es llano, y no incluye esquí en ningún momento. No hace falta equipo, ni clases, ni haber esquiado nunca. Mucha gente hace las dos cosas en el mismo viaje: si quiere esquiar también, solícitenoslo y se lo cotizamos aparte.
Ninguna. La moto de nieve va por un circuito marcado, con un guía adelante y una explicación antes de arrancar. El trineo lo conduce un musher: usted va de pasajero.
Con las raquetas es igual: se aprenden en un minuto y el valle es llano.
Sí, y es uno de los mejores días en familia de toda la Patagonia argentina. Los trineos deslizadores, los perros y el vehículo con orugas son cosas que los niños recuerdan, y el domo calefaccionado hace que nadie tenga que aguantar el frío.
Hay edad mínima para conducir la moto de nieve, y los más pequeños van de acompañantes. Díganos las edades de su grupo al consultar y le confirmamos exactamente qué puede hacer cada uno.
No se recomienda si está embarazada, ni si tiene problemas de espalda, columna o rodillas, ni con ninguna condición que le obligue a evitar vibraciones y terreno irregular. El vehículo con orugas y la moto de nieve sacuden, por naturaleza.
Si no está seguro de si algo del grupo lo impide, díganos antes de reservar y no la misma mañana: hay opciones de invierno más tranquilas y preferimos ponerlo en la correcta.
La ropa de abrigo no está incluida. Hacen falta chaqueta y pantalón impermeables y cortaviento, térmicas debajo, botas impermeables con buen agarre, guantes, gorro que tape las orejas, lentes de sol y protector solar. El reflejo del sol en la nieve en esta latitud pega fuerte incluso con el cielo tapado.
Si viene de un país donde no tiene nada de esto, es normal y tiene solución: en Ushuaia se alquila ropa y calzado de nieve. Avísenos al reservar y le decimos dónde.
Es una pregunta justa y la respuesta honesta es que depende de a qué venga. En invierno pierde los pingüinos del Canal Beagle y las caminatas largas del parque nacional, que son cosas de verano.
Lo que gana es una versión del fin del mundo que casi ningún extranjero ve: nieve hasta la orilla del mar, unas siete horas de luz baja y dorada, valles vacíos y una ciudad que no está llena de cruceros. Si viene por el paisaje y por la sensación de estar en el final de todo, el invierno es, discutiblemente, el mejor viaje.
Pregúntele a cualquiera cuándo se va a la Patagonia y le va a decir en verano, porque es lo que dice todo el mundo. No está mal — de noviembre a marzo están los pingüinos, los días largos y las caminatas. Pero tiene una consecuencia rara: toda una estación del fin del mundo pasa sin que la vea casi ningún extranjero.
Y hay un detalle que casi nadie conecta. Las vacaciones grandes de julio y agosto, las suyas, caen exactamente dentro de esa estación. Desde fines de junio los valles detrás de Ushuaia están bajo nieve, y este es el día que los usa bien: no es una actividad estirada para llenar ocho horas, son cuatro cosas distintas con un almuerzo caliente en el medio, en un valle que un martes de julio tendrá prácticamente para usted.
La trampa es el calendario, y preferimos decirlo de frente antes de que se entere tarde: del 21 de junio al 30 de septiembre, sujeto a nieve. Envíenos sus fechas. Si caen dentro le contamos cómo se arma una semana de invierno en Ushuaia alrededor de este día, y si no caen, también se lo decimos.
Cotización gratis en menos de 24 horas y sin compromiso. Cuéntenos sus fechas y cuántos van, y le confirmamos si la temporada está abierta esos días, cómo viene la nieve y cómo encaja el día con el resto de su viaje por Argentina.

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